Darwin o como aquí la llaman “The Top End”, porque está al final de Australia, digo yo que será según la perspectiva anglosajona que considera al sur donde están Melbourne y Sidney como el inicio del país, debe su nombre a Charles Darwin, aunque durante mucho tiempo las teorías de éste no tenían muy buena aceptación y fue llamada Palmerstone. Es una ciudad tropical de unos 150.000 habitantes y generalmente tiene dos estaciones, la húmeda y la seca, aunque en la cultura aborigen hay seis. Recién estrenamos la seca, que va de mayo a octubre, aunque se puede decir que aún estamos en transición. Pues muchos accesos a los parques están cortados, muchas zonas afectadas por las inundaciones que han llegado hasta los dos metros de altura en la estación húmeda y que han permitido a los cocodrilos campar a sus anchas por los humedales…Deberán pasar aún unas semanas para que todo llegue a la normalidad. Es por ello que muchos de los proyectos están parados y por primera vez en esta experiencia, estoy mayoritariamente lo que se dice de vacaciones. Tengo más días libres a la semana que días de trabajo, de lo que no me quejo en absoluto, al contrario, son perfectos para adentrarse a conocer un poco más el territorio, sus parques, su cultura, la fusión gastronómica que se experimenta en los mercados de la zona, la cual incluye todo tipo de comidas asiáticas y sabrosísimos zumos tropicales, más asequibles que en otras zonas del país, aunque todavía a precio bastante australiano, es decir más bien carito.
Llevo en Australia 40 días, no son muchos, pero bastan para hacer unas cuantas investigaciones a cerca de la convivencia de las dos culturas que podríamos llamar “genuinamente” australianas: la anglosajona, que lleva en esta tierra poco más de 200 años y forma el 80% de la población y la aborigen, que lleva más de 55.000 años en estas tierras y supone poco más del 2% de la población del país. No cuesta mucho imaginarse porque desde la llegada de la primera flota británica en 1788, la población aborigen es casi la misma que la actual. Este es uno de los más recientes de una larga lista de esos llamados con buenas palabras “descubrimientos”, así quedan mucho mejor, sin dejar al descubierto las connotaciones negativas que podría suponer el decir que fueron aniquilaciones de razas y culturas que vivían en equilibrio natural en esas tierras llevadas a cabo por el hombre europeo, ya sea Español en Sur y Centro América, Portugués en diversas zonas del mundo, Francés en África, y etc., etc.…Puede que lo que haga este episodio tan particular, es que ha sido hace muy poco tiempo. Me he documentado un poco, es lo que tiene tener un poquito de tiempo libre, he leído algún panel informativo, alguna guía, algún libro, he hablado con algunos habitantes anglosajones y con algunos aborígenes, incluso he visto alguna película sobre la historia de Australia, y aún así puede que la información que leáis aquí no sea del todo exacta, pero suficiente para al menos intentar plasmaros resumidamente y lo más fehacientemente posible lo que he recogido sobre esta interculturalidad. Para los que queráis conocer un poquito acerca de la relaciones de ambas culturas a lo largo de la historia, podéis ver esta película, creo recordar que se llama rabbit pre fence o algo similar, una historia verídica, un ejemplo sobre lo que la llegada del mam (en uno de las lenguas aborígenes ‘hombre blanco’) supuso para esta población.
Después de insignificantes primeras tomas de contacto con la ansiada y enigmática tierra austral, realizadas por algún explorador flamenco y algún portugués, no fue hasta 1770 cuando el Capitán británico James Cook pisó por primera vez esta tierra para quedarse. En 1788, desolados por la pérdida de sus colonias americanas, los británicos decidieron enviar a sus convictos a instalarse en la recién “conquistada” nueva tierra, y construyeron el penal de Botany Bay, muy cerquita de Sidney. Ya podéis imaginar que en esos barcos no sólo venían personas, sino ganado y vegetales, el kit indispensable de toda colonización europea… Y ya podéis suponer el impacto que ha generado en el medio ambiente australiano todo ello en estos doscientos años…En el caso del ganado, millones de km2 de bosques autóctonos desaparecieron para crear pastos para ovejas y vacas, y actualmente ello va en aumento. Por ejemplo, la introducción del conejo europeo llevó a la extinción del que había en Australia, lo mismo sucedió con otros animales europeos que desplazaron de su hábitat a muchos animales locales, por ejemplo las abejas nativas y ahora muchas especies vegetales que dependían de estas para su polinización están seriamente amenazadas… Otros cuantos Km fueron devastados para plantar árboles y plantas europeas, que poco a poco han ido erradicando la vegetación autóctona o llevándola a su extremo peligro de extinción, minando así el sustento vegetal de las poblaciones aborígenes que tienen un amplio conocimiento trasmitido oralmente de generación en generación sobre las posibilidades alimentarias de su medio original. Las mismas plantas que ahora las ONGs de conservación intentan, desde sus programas, controlar, reducir y erradicar en las reservas nacionales…Y ahora el gobierno australiano contrata personal de raza aborigen para sulfatar con fitosanitarios esas plantas que antaño el hombre blanco introdujo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario