viernes, 20 de mayo de 2011

Últimos detallitos y cierre...

Dos semanas en este parque dan para mucho, resumiendo os diré dentro de la acción conservadora del parque, hay dos ejes principales, uno relacionado con la flora, intentar frenar la expansión principalmente de una planta que los mismos rangers del parque introdujeron para controlar la erosión en los 80 y un programa relativo a fauna, para reintroducir el ruffus hared wallaby , una especie de canguro pero más pequeño, extinto en el parque desde hace casi treinta años. Además el parque alberga  como os dije dromedarios viviendo en libertad, y es sorprendente a la vez que alucinante, comprobar mientras regresas a casa, como se mueven a sus anchas en plena noche, cruzando la carretera del parque. Estos hoy empiezan a ser un problema en Australia, pues hay aproximadamente medio millón y están haciendo mucho daño al ecosistema del desierto australiano. Estos camélidos fueron  introducidos por los colonizadores europeos,  pues los caballos que utilizaban para  sus exploraciones del terreno no resistían los largos periodos que  pasaban sin encontrar agua. Otro habitante estrella del parque es un espinoso dragoncillo rojo y amarillo, thorny devil lo llaman, el cual se mueve hacia delante y hacia atrás al más puro estilo Michael Jackson para confundir a sus depredadores y que estos piensen que son  objetos inertes movidos por el viento y así evitar ser devorados. He podido también ver ejemplares de dingos, cánidos que viven en el  ecosistema de forma podríamos decir salvaje, son la conexión entre el antiguo antecesor del perro, el lobo y el domesticado perro, sólo existen en Australia.
Y como todo en la vida, lo que  empieza, algún día tiene que acabar, y aquí pongo punto y final  a esta experiencia en Australia, antes de empezar el maratón de aviones que me traiga de vuelta a casa. Pero no lo cerraré sin deciros antes que ha sido muy positiva y gratificante en muchísimos sentidos y fue decisión acertada el emprenderla.
Quiero agradecer a todos los que habéis compartido conmigo mi viaje, MUCHAS GRACIAS por vuestros mensajes y comentarios, han sido un gran apoyo y compañía en esta aventura.
 Si algo he aprendido tras estos dos meses de vida australiana, aparte de a hablar un poquito mejor inglés, es que la próxima vez que vuelva, pues esto muy grande y aún queda mucha tierra por conocer, habrá que comprarse en destino una furgoneta de segunda mano habilitada con cocina y camas o una caravana, y revenderla al finalizar, pues es la forma más práctica y económica de moverse  por aquí. ¿Alguien se apunta?
Un besazo enorme a todos.
Nos vemos en nuestra islita.

viernes, 13 de mayo de 2011

Uluru y Kata Jutja, perlas rojas del centro australiano.

El mirar a través de la ventana del avión se hace cada vez más constante, nuestros ojos buscan desesperadamente la imagen imponente de esas dos grandes elevaciones de tierra roja que son el emblema del país. El comandante anuncia que vamos a tomar tierra, a medida que nos vamos acercando aguardamos impacientemente el momento, y casi a puntito de aterrizar, ahí están, ahí se nos presentan,  Uluru y Kata Tjuta. Que paisaje tan maravilloso, es zona de desierto, pero no imaginemos el Sahara y su sistema de dunas de arena clara, aquí es roja y hay bastante vegetación, especialmente este año que ha sido muy lluvioso, es lo que se denomina una zona semiárida, donde llueve, pero el agua se evapora más rápido que se filtra.
Al bajar del avión vuelve a hacerse necesaria la chaqueta, la temperatura ha vuelto a descender, pero esta vez solo 15 grados. Estamos en el recinto de un parque nacional, en la tierra de un pueblo aborigen,  los Anangu, tierra que se les devolvió en 1985 y a cambio de su retorno, éstos se la alquilaron al gobierno por 99 años, es una especie de gestión conjunta, que ellos llaman “joint management”. A pesar de que inicialmente al llegar tiene toda la pinta de una zona muy turística, pues recibe unos 400000 visitantes por año y se ha construido una especie de ciudad resort artificial denominada Yulara a unos cuantos kilómetros  de las elevaciones para alojarlos, a medida que te vas alejando y coges la carretera empiezas a disfrutar del paisaje desértico, que incluye dromedarios viviendo en libertad, y empiezas a sentir la magia, el poder que ejerce sobre ti semejante paisaje natural. Es indescriptible, yo aún no acabo de creérmelo, no consigo hacerme a la idea de que estoy aquí, no parece real, ni creado artificial puede igualarse. Hoy hemos estado en Kata Tjuta como se llama el lugar en aborigen, significa muchas cabezas, los australobritánicos la llaman The Olgas, y son 36 elevaciones o especies de rocas rojas redondeadas por la erosión. Fueron resultado de la sedimentación de aguas que se secaron, y la erosión durante tanto tiempo ha hecho el resto, son impresionantes, la más alta casi 600 m que se elevan desde la nada, pues el resto del paisaje, excepto Uluru (Ayers Rock la llamaron los británicos), que se distingue a lo lejos, es plano.  Nosotros nos alojamos en territorio aborigen, lejos del resort, a pie de Uluru, en lo que se llama Mutijulu Waterhole, donde vive la comunidad aborigen, área prohibida para los turistas. Compartimos espacio con lo que aquí se llaman “rangers”, lo que vendrían a ser agentes de medio ambiente que trabajan en el parque, de hecho nos alojamos en unos búnqueres que ellos construyeron para esta ONG.  Unos búnqueres que están bastante bien, todo sea dicho. Nuestro salón está al aire libre. Ya veréis las fotos. No obstante, estamos aislados, sin conexión telefónica apenas, para alcanzarla hay que hacer malabarismos desde una de las barandillas, y no os digo nada acerca de la de internet. Hay que desplazarse a Yulara, con lo cual dependemos de que nos lleven, y hoy finalmente hemos podido dar señales de vida virtuales. Pues no se nos permite salir del recinto donde vivimos, la comunidad está llena de perros asilvestrados hambrientos que son peligrosos y al estar en una comunidad aborigen hay muchas zonas a las que no podemos acceder ni estamos autorizados a visitar. Resulta interesante vivir así, todo un reto para un culo inquieto como yo. Pero no pasa nada, la belleza y magia de este lugar, os aseguro que compensa, superando con creces mis expectativas, esto es impresionante. Ver los diferentes colores que adquieren las rocas al amanecer, a plena luz del día, durante la puesta de sol, en la noche junto a las estrellas es magnífico.
Uluru es una de los monolitos rocosos más grandes del mundo,  podríamos decir que es como un iceberg, nosotros sólo vemos la punta, que se eleva unos 300 metros sobre el suelo, pero bajo tierra tiene unos 6 km de profundidad. Es un lugar de vital importancia para la cultura aborigen, y hay muchas partes de ella a las que no tienes acceso, y aquellas a las que tienes a veces no puedes fotografiar, las rutas y los caminos están muy marcados, los turistas tienen accesos limitados, esto también ocurre en Kata Tjuta. Puedes escalar Uluru, de hecho hay gente que lo hace, pero el pueblo aborigen te pide que no lo hagas por respeto a su cultura.
Otra vez estamos en un parque nacional, el respeto y el trato a la población aborigen de esta zona es totalmente distinto al que se experimenta en las ciudades, muy diferente al que a veces percibí en Darwin.  Cuánto más cerca de las ciudades están estas poblaciones aborígenes, más dañadas y fragmentadas están sus estructuras sociales, lenguajes y cultura.

lunes, 2 de mayo de 2011

Un poquito de historia (continuación)

Si hay algo de positivo en todo esto que os he contado en la anterior entrada es que desde hace algo más de dos décadas, ese mismo gobierno ha intentado mejorar las relaciones con el pueblo aborigen, y ha retornado algunas de las tierras a sus pobladores iniciales, estas se han declarado reservas o parques nacionales en las que se intenta favorecer la existencia únicamente de flora y fauna local australiana y donde el pueblo aborigen gestiona el parque. Pero tantos años de represión y crueldad no van a desvanecerse en unos pocos años, y las poblaciones aborígenes que vivían en territorios que hoy son ciudades no han tenido tanta suerte, pasando el tiempo en lo que ahora son calles, plazas y zonas de recreo, anhelando lo que una vez fue su tierra. La cultura aborigen o Koori tiene su base en la creación y la historia de la tierra y de su gente. A menudo a esta creación Buwurr se la ha traducido como Dreaming o Dreamtime. Cada individuo es descendiente de algo natural, como parte del espíritu que habita la tierra. Antes del asentamiento europeo existían cientos de grupos con diferentes lenguas y rituales, con diferentes lugares y tierras sagradas. Todas ellas vivían en harmonía con la naturaleza, debido a su compartida creencia de que cada parte de ella había sido otorgada a cada tribu en el Dreamtime. Este concepto abarca complejas ceremonias y relaciones de parentesco, sofisticadas formas de comportamiento, fusionando canción, danza, pintura corporal, religión e historia. Todo ello simboliza la eterna presencia, las actividades y la impredecible influencia de los creadores de todas las cosas y las leyes para interactuar entre ellos y con la tierra, donde cazar, donde está la comida y el agua, los ideales parejas para el matrimonio…
Son custodiadores de esas tierras desde su creación. Los diferentes grupos comerciaban unos con otros, los hombres cazaban y pescaban mientras las mujeres recolectaban semillas y raíces. Utilizaban la madera para la construcción de sus casas, armas e instrumentos y la pintura, la música y los rituales formaban parte de su vida cotidiana. Son estos los elementos que mayoritariamente despiertan la admiración de los turistas que viajan a Australia y por tanto son piezas estrella en el motor turístico-económico del país, y que el país explota bastante, pues no faltan en ninguna tienda de souvenirs australiana. No obstante, muchos de los descendientes que los usaron, y que puede que aún sigan usando, hoy viven en las calles de las ciudades que el europeo construyó, intentando resistir a someterse a las reglas que éstos les impusieron en sus tierras, siendo ignorados por los australianos y vistos por algunos de ellos como gente alcoholizada y sin un fin para con la sociedad. Paradójico mundo de contradicciones. Otros sin embargo, han pasado por el aro y se han adaptado al sistema, se han formado en el modelo de educación anglosajona, tienen un trabajo y viven como el resto de la población.


Que daño hizo al pueblo aborigen, la declaración de terra nullis de los británicos, llegaron al país, y como estas comunidades no tenían agricultura o ganadería o especias o piedras preciosas que usurpar, como no vivían como ellos ni iban vestidos, no fueron considerados personas, y declararon la tierra inhabitada dándose vía libre a la adjudicación de todo el territorio, exterminando todo rastro de esta cultura a su paso. Como ya os he dicho antes, tristemente proceso bastante común por desgracia, en la historia de las colonizaciones europeas… Lo que sorprende aquí es que aún en los años 30 o 40 el gobierno australiano quitaba los hijos/hijas a las madres aborígenes y los llevaban a una especie de campos de concentración. Seguían el clásico mecanismo genético para erradicar una raza, buscaban incluso a los hijos mestizos de piel más blanca, muchos resultado de algunas violaciones de mujeres aborígenes para así agilizar el exterminio. Las generaciones robadas las llaman, the stolen generations, muchos de esos hijos nunca más supieron de sus padres. Aunque pensándolo bien, puede que no sorprenda tanto si recordamos que estos años son también tiempos de duras guerras y severas dictaduras con similares métodos de represión contra otras razas y culturas en otros países europeos. Muchos clanes o  mowurrwurr han desaparecido en el transcurso de la historia australiana, pero aún quedan algunos en la zona norte del país. Y tan solo hace dos o tres años que el gobierno australiano emitió una disculpa pública al pueblo aborigen por el comportamiento pasado. Pero algo en estos años, como ya he mencionado anteriormente ha mejorado. Desde que el gobierno australiano aprobó una ley (Mabo) que dice que si las poblaciones aborígenes podían demostrar una continua conexión con la tierra y el medio, podrían reclamar esa tierra como suya, algunas tierras han sido devueltas a sus verdaderos propietarios. Tal es el caso del parque nacional Nitmiluk, tierra que fue devuelta a los Jawoyn en 1989, herencia que ahora comparten con todos sus visitantes. Magnífico paisaje el de Leliyn (o río Edith) y sus cascadas, del río Katherine y sus acantilados. O el parque nacional de Kakadu, territorio devuelto a los Bininj/Mungguy. Hay sitios concretos especiales que además son sagrados para la cultura aborigen, porciones del paisaje que son reencarnaciones de los ancestros del Dreamtime, pilares muy importantes en su cultura. Tal es el caso de Uluru, esa gigantesca roca roja en medio del desierto del centro de Australia, que sale en muchas fotos, a la cual iré la semana que viene, también ha sido otorgada de nuevo a sus gentes.
Estas poblaciones locales forman parte de la gestión de la reserva o parque, participando activamente en ella. Está claro que los tiempos han cambiado y nada podrá volver a ser como hace 200 años, puede que haya que adaptarse a la forma de vida actual y al turismo, encontrar una convivencia entre estas dos culturas que sea justa y puede que este sea una buena manera de hacerlo. No creo que deba ser yo quien lo juzgue.

Un poquito de historia...

Darwin o como aquí la llaman “The Top End”, porque está al final de Australia, digo yo que será según la perspectiva anglosajona que considera al sur donde están Melbourne y Sidney como el inicio del país, debe su nombre a Charles Darwin, aunque durante mucho tiempo las teorías de éste no tenían muy buena aceptación y fue llamada Palmerstone. Es una ciudad tropical de unos 150.000 habitantes y generalmente tiene dos estaciones, la húmeda y la seca, aunque en la cultura aborigen hay seis. Recién estrenamos la seca, que va de mayo a octubre, aunque se puede decir que aún estamos en transición. Pues muchos accesos a los parques están cortados, muchas zonas afectadas por las inundaciones que han llegado hasta los dos metros de altura en la estación húmeda y que han permitido a los cocodrilos campar a sus anchas por los humedales…Deberán pasar aún unas semanas para que todo llegue a la normalidad. Es por ello que muchos de los proyectos están parados y por primera vez en esta experiencia, estoy mayoritariamente lo que se dice de vacaciones. Tengo más días libres a la semana que días de trabajo, de lo que no me quejo en absoluto, al contrario, son perfectos para adentrarse a conocer un poco más el territorio, sus parques, su cultura, la fusión gastronómica que se experimenta en los mercados de la zona, la cual incluye todo tipo de comidas asiáticas y sabrosísimos zumos tropicales, más asequibles que en otras zonas del país, aunque todavía a precio bastante australiano, es decir más bien carito.
Llevo en Australia 40 días, no son muchos, pero bastan para hacer unas cuantas investigaciones a cerca de la convivencia de las dos culturas que podríamos llamar “genuinamente” australianas: la anglosajona, que lleva en esta tierra poco más de 200 años y forma el 80% de la población y la aborigen, que lleva más de 55.000 años en estas tierras y supone poco más del 2% de la población del país. No cuesta mucho imaginarse porque desde la llegada de la primera flota británica en 1788, la población aborigen es casi la misma que la actual. Este es uno de los más recientes de una larga lista de esos llamados con buenas palabras “descubrimientos”, así quedan mucho mejor, sin dejar al descubierto las connotaciones negativas que podría suponer el decir que fueron aniquilaciones de razas y culturas que vivían en equilibrio natural en esas tierras llevadas a cabo por el hombre europeo, ya sea Español en Sur y Centro América, Portugués en diversas zonas del mundo, Francés en África, y etc., etc.…Puede que lo que haga este episodio tan particular, es que ha sido hace muy poco tiempo. Me he documentado un poco, es lo que tiene tener un poquito de tiempo libre, he leído algún panel informativo, alguna guía, algún libro, he hablado con algunos habitantes anglosajones y con algunos aborígenes, incluso he visto alguna película sobre la historia de Australia, y aún así puede que la información que leáis aquí no sea del todo exacta, pero suficiente para al menos intentar plasmaros resumidamente y lo más fehacientemente posible lo que he recogido sobre esta interculturalidad. Para los que queráis conocer un poquito acerca de la relaciones de ambas culturas a lo largo de la historia, podéis ver esta película, creo recordar que se llama rabbit pre fence o algo similar, una historia verídica, un ejemplo sobre lo que la llegada del mam (en uno de las lenguas aborígenes ‘hombre blanco’) supuso para esta población.
Después de insignificantes primeras tomas de contacto con la ansiada y enigmática tierra austral,  realizadas por algún explorador flamenco y algún portugués, no fue hasta 1770 cuando el Capitán británico James Cook pisó por primera vez esta tierra para quedarse. En 1788, desolados por la pérdida de sus colonias americanas, los británicos decidieron enviar a sus convictos a instalarse en la recién “conquistada” nueva tierra, y construyeron el penal de Botany Bay,  muy cerquita de Sidney. Ya podéis imaginar que en esos barcos no sólo venían personas, sino ganado y vegetales, el kit indispensable de toda colonización europea… Y ya podéis suponer el impacto que ha generado en el medio ambiente australiano todo ello en estos doscientos años…En el caso del ganado, millones de km2 de bosques autóctonos desaparecieron para crear pastos para ovejas y vacas, y actualmente ello va en aumento. Por ejemplo, la introducción del conejo europeo llevó a la extinción del que había en Australia, lo mismo sucedió con  otros animales europeos que desplazaron de su hábitat a muchos animales locales, por ejemplo las abejas nativas y ahora muchas especies vegetales que dependían de estas para su polinización están seriamente amenazadas… Otros cuantos Km fueron devastados para plantar árboles y plantas europeas, que poco a poco han ido erradicando la vegetación autóctona o llevándola a su extremo peligro de extinción, minando así el sustento vegetal de las poblaciones aborígenes que tienen un amplio conocimiento trasmitido oralmente de generación en generación sobre las posibilidades alimentarias de su medio original. Las mismas plantas que ahora las ONGs de conservación intentan, desde sus programas, controlar, reducir y erradicar en las reservas nacionales…Y ahora el gobierno australiano contrata personal de raza aborigen para sulfatar con fitosanitarios esas plantas que antaño el hombre blanco introdujo.