Después de unas 2 semanas de vida en la vasta y extensa capital, donde las distancias pueden hacerse interminables, hemos pasado un efímero pero intenso fin de semana en Sidney... Aunque ciudad en su pura esencia, es bastante cómoda de recorrer andando y todo está relativamente cerca. Pasamos el día paseando por los abarrotados mercados de Paddis y Hay y la noche en el puerto. La noche del sábado en Sidney es especial, ponerte tus "mejores galas" (lo pongo entre comillas porque ya podéis imaginar que no metí mucho de esto en el macuto y se ha hecho lo que se ha podido), para salir por el puerto y ver la ópera House y el Harbour Bridge mientras disfrutas de una magnífica cena en algún restaurante o de unos cócteles con tus amigos, a pesar de salirte un pelín caro, como todo aquí, puede merecer la pena...Y si encima es semana santa, y todo el mundo está de fiesta y hay festivales gratuitos por toda la zona de Darling Harbour y Cockle Bay, la salida nocturna se hace obligada...El ambientazo que puede llegar a formarse es impresionante...Pero este se forma a partir de las 6 de la tarde, cuando se cena, y como toda noche aquí, se hace corta...
Desde el altavoz escucho mi vuelo, me dirijo a Darwin, al norte del país, zona tropical, en busca del calor, ciudad costera, océano índico, pero plagada de cocodrilos..Así que habrá que buscar alternativas al baño en la playa para refrescarse...
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