lunes, 4 de abril de 2011

En el estado de Victoria aún...

Estamos en los proyectos hasta las 4 de la tarde. Podría parecer que tenemos toda la tarde libre, pero lo cierto es que aquí la vida se acaba a partir de las 5. Los comercios cierran así como demás centros cívicos, correos y bibliotecas. Los horarios son ingleses, hasta la fecha el modo australiano que conozco, es muy similar al inglés, lo cual es históricamente lógico. Y como algunos podréis imaginar la cocina también lo es, los hábitos y los horarios de las comida. Aunque ya me voy acostumbrando al morning tea, a comer a la una, aunque no he aguantado más que una semana de sándwich y ahora me llevo ensaladas de lo que sea y a cenar a la hora de la merienda. Hay  una cosa a la que no cuesta acostumbrarse y es a las barbacoas, es muy típico aquí hacerlas sobre las 6 o las 7 para cenar, son públicas y gratuitas y están por todas partes, parques, lagos, cualquier espacio es bueno y están muy bien equipadas, con sus mesas y sillas y de su mantenimiento se encarga la comunidad. El jueves pasado, hicimos una junto a las cataratas de Wannon, fue espectacular el cenar entre la naturaleza, sorprendida por el terrible e histérico sonido de las decenas de cacatúas que nos rondaban.
La otra tarde después del trabajo fuimos a Portland, está en la playa y ha sido uno de los puertos atuneros más importantes de Victoria hasta hace poco tiempo, las focas lo saben de sobra y se las puede ver merodeando entre los barcos pesqueros para acechar el pescado que se cae accidentalmente de los buques o a veces es mas el que les cae a propósito, pues es difícil resistirse a la tentación de no echarles ninguno.
El viernes por la tarde me fui a Warrnambool, una ciudad costera, con una bahía espectacular, es impresionante lo diferente que es el turismo aquí y lo diferente que explotan los valores naturales, está claro que tienen servicios para los turistas y las zonas han sido modificadas, con paneles informativos en las zonas de interés pero intentan dañar lo mínimo el paisaje y si lo hacen lo hacen de una manera lo más harmónica con la naturaleza posible. Accedes a la playa, a través de la pasarela que la bordea por detrás por las zonas habilitadas y cuando entras ves la playa tal cual, exclusivamente playa, nada más, es impresionante. Protegen sus dunas y a cada pocos metros encuentras carteles que te recuerdan que hay una vegetación que no debes pisar y solo debes caminar por la pasarela. Creo que ayuda el que aquí la gente tiene otra cultura, es más cívica, muy acatadora de normas, todos las cumplen y todo se mantiene perfectamente. Es curioso ver la cantidad de baños públicos que tienen, lo cual es una gran ventaja para los viajeros que pasamos tanto tiempo fuera, y las buenas condiciones en que se mantienen, sin pintadas, limpios y siempre con papel. Warrnambool es la ciudad donde empieza la Great Ocean Road, carretera que me llevó a ver los doce apóstoles y demás portentos naturales que el mar es capaz de esculpir tras años y años de erosión de los acantilados. Una gran maravilla, había imaginado muchas veces como serían en realidad, pero su visión al natural ha superado todas mis expectativas, hay que decirlo, la madre naturaleza es un genio. Una vez más, toda esta zona, es un parque nacional protegido, con accesos a todos los parajes costeros, rocas y demás,  sus escaleras, sus pasarelas, sus paneles, pero de una forma muy harmónica. Y a pesar de ser un sitio turístico, creo que está explotado de una forma racional, y a pesar de que recibe muchos visitantes y se colapsa bastante, fui afortunada hasta en eso, quizá porque el día pintaba lluvioso y los demás turistas prefirieron quedarse en el hotel….

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