lunes, 11 de abril de 2011

En ACT, es decir, Canberra.

Después de un magnífico final de proyecto el viernes en Hamilton, maravillada tras la observación de los canguros en su hábitat natural, pues al principio se quedan inmóviles, y a los pocos segundos, cuando has traspasado lo que ellos consideran su distancia de seguridad, empiezan moverse dando esos asombrosos saltos a dos patas, me despedí del estado de Victoria, contemplando un espectacular anochecer desde el laguito de esa encantadora ciudad, una terapia ideal para cargar pilas, sobre todo si se avecina un sábado 100% viajero como era el caso. A las 5.30 h de la mañana sonaba el despertador, después de un autobús y tren y llegada a Melbourne y de otro autobús y avión y llegada a Sidney, pude comprobar cómo estas dos grandes urbes australianas tienen una multiculturalidad considerable. Si en Hamilton el 100% de sus habitantes es de origen inglés, en éstas reina la diversidad, aunque creo que la gente asiática es la predominante. También se puede ver a algún aborígen, que es como aquí llaman a las personas de las tribus indígenas que ya habitaban en Australia cuando los británicos llegaron en 1788. Después de pasar una tarde en Sidney, en la que me sobraban las mangas largas y la chaqueta, pues aquí el cambio de clima es tajante y el calorcito se nota bastante, cogí el autobús que me llevó a Canberra, la capital australiana, aquí llamada también ACT (Australian Capital Territory). Aunque mi primera imagen de la ciudad fue nocturna, Canberra no te deja indiferente. Es una ciudad totalmente distinta a lo ya conocido, a diferencia de todas las demás ciudades importantes que son costeras, esta es una gran ciudad en medio del campo. Si bien Sydney tiene 4 millones de habitantes y Melbourne unos 3, Canberra tiene 350.000 habitantes. Su estructura no se asemeja en nada a una estructura urbana típica como la de Melbourne o Sydney. La verdad es que los australianos no podían decidirse por ninguna de las dos a la hora de elegir su capital y decidieron establecerla a media distancia más o menos entre las dos. Además Canberra en la cultura aborígen significa punto de unión. Canberra es una ciudad diferente, una gran ciudad en medio del campo con una estructura también de ciudad rural, calles muy anchas y verde por todos sitios. Aunque llena de monumentos, galerías y museos, la mayoría de estos edificios son bastante recientes y modernos, y su entrada a ellos es casi siempre gratuita. No soy muy experta en arquitectura y que me perdone el sector de amigos arquitectos que siguen el bloc, no quisiera decir ninguna barbaridad, pero a mi parecer tiene como una estructura radial. En el centro está el Capitol Hill, de estructura circular, dónde está el Parlamento con la gran bandera australiana ondeando en todo lo alto. De ahí se irradian las avenidas entre las cuales encontramos algo parecido a edificios ministeriales, las cortes y otros archivos importantes del país, así como museos, parques y muchas banderas, también sea dicho. Luego se cruza el lago por una de esas avenidas, llamado Burley Griffin, en homenaje al arquitecto americano que diseñó la ciudad a principios del siglo XX para llegar al centro de la ciudad también circular que se denomina Civic, dotado de calles comerciales con edificios altos como los que conocemos, que lo circunvalan. A partir de ahí se esparcen los distintos barrios residenciales, el mío se llama Ainslie y nuestra casita, similar a la que tenía en Hamilton, está a unos 20 minutos del centro. Por suerte tenemos un barrio vecino bastante comercial y dotado de servicios, correos y biblioteca desde la que os escribo, Dickson, en la que existe una gran variedad de restaurantes asiáticos de todo tipo, he podido comprobar que aún siendo menos poblado, Canberra también se puede decir que es multicultural. Creo que es la primera vez que digo esto, pero esta ciudad es la primera capital de un país en la que viviría, me encanta su estructura, llena de parques y zonas verdes...Quizás es porque no es una ciudad como las otras que conozco. O quizás también ayude, el que Canberra huela a deporte, se respira vida sana en sus senderos y en sus parques, siempre ves a gente andando, corriendo, yendo en bici o haciendo kayac en el lago. Además está flanqueada por la Black Mountain y el Mount Ainslie, a los que puedes ir de excursión caminando y desde los cuales se obtienen unas vistas panorámicas de la ciudad impresionantes. Aunque Canberra, no se salva igual que Sidney ni Melbourne, de tener unos semáforos para peatones para mí un tanto extraños, resulta que normalmente están en rojo y tú debes pulsar un botón en el poste para que se ponga verde, suena un pitido repetitivo unos instantes y a continuación parece que se tiene que poner verde…. Pues depende, no me preguntéis de qué, pero a veces se pone verde en seguida y a veces esperas una eternidad y finalmente se pone verde, y a veces nunca se pone verde pero el semáforo de los coches sí se ha puesto rojo y se han parado, y se supone que debes pasar. Si a eso le sumas que aquí ya a las 6 de la tarde es de noche y que en Canberra, la actividad animal marsupial que vive en los árboles de la ciudad se activa al anochecer, emitiendo una serie de ruidos varios, tienes un paseíto de vuelta a casa la mar de excitante. Eso si no te quedas enredado en una de las múltiples telas de araña que se encuentran por doquier, pues en toda Australia, las señoras arañas igual que las hormigas son de un tamaño considerable, y es chocante ver el grosor de sus telarañas y lo rápido que las tejen, aunque igual no resulta tan extraño pues con ese tamaño…Si por suerte logras hacer el paseo de día, puedes disfrutar de cómo les sienta el otoño a los árboles de aquí, las hojas caen, pero antes, muchos tipos de árboles adquieren unas tonalidades anaranjadas rojizas bellísimas.
Ayer fui mi primer día del nuevo proyecto, a 40 km de Canberra, en las montañas, con unas vistas impresionantes, en pleno bosque autóctono australiano, en el que predomina el eucaliptus (existen más de 900 especies distintas en toda Australia), se encuentra Tidbinbilla. En la cultura aborigen, un lugar en el que los niños experimentaban su conversión espritual a hombres. Allí se llevan a cabo actualmente programas de conservación de un tipo concreto de marsupial, el Southern Brush-tailed Rock-wallaby y de una especie de rana, la northern Corrobore Frog, de la que casi no existe ningún ejemplar en libertad, además de ser una reserva natural de canguros (es espeluznante la cantidad que hay y al estar acostumbrados a la presencia humana, los tienes muy cerquita), koalas y otros muchos marsupiales. Y como colofón también siguen un programa de conservación de los enigmáticos ornitorrincos. Estos interesantes animalitos ocupan un lugar muy antiguo en la evolución, son acuáticos y tienen una especie de pico, pero piel en vez de plumas, y ponen huevos, pero también amamantan a sus crías…Realmente increíbles…

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